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Informe de sostenIbIlIdad
2008
la farGa GroUP
Cartas de los órGanos de GobIerno
PresIdente del Consejo de admInIstraCIón de la farGa GroUP
Tenéis en vuestras manos la memoria de responsabilidad social corporativa de La Farga Group del año 2008, un documento en el que,
siguiendo las directrices del Global Reporting Initiative (GRI), mostramos nuestros compromisos con los socios, clientes, empresas
proveedoras, nuestra plantilla, nuestro entorno y la comunidad. Esta memoria tiene además un carácter extraordinario por el hecho
de que, durante este 2008, hemos celebrado, con diversos actos, el bicentenario de nuestra empresa.
Durante más de 150 años, la familia Lacambra fue propietaria de la empresa y la dirigió a través de alguno de sus miembros, el desig-
nado heredero por su predecesor. Fue, siempre, una empresa de carácter familiar en la que sus sucesivos titulares pusieron su fortuna
y su esfuerzo e ingenio personal.
Francisco Lacambra Pont, siendo aún muy joven, fue el iniciador de la dinastía empresarial. En el barrio marítimo de la Barceloneta
instaló una modesta industria de fabricación de ollas y clavos de cobre que amplió con una fundición de hierro y compatibilizó con el
comercio de metales, no sin tener que luchar contra los privilegios exclusivistas del correspondiente gremio. Prosperó notablemente,
adquirió solares y construyó edificios, en la Barceloneta, para la mejor instalación de sus negocios y se constituyó como proveedor de
la Casa de la Moneda de Barcelona.
En 1852, ya con patrimonio suficiente, adquirió un pequeño molino, con salto de agua adjunto, en La Farga d'Ordeig, un municipio de
Les Masies de Voltregà. Con la ayuda y dedicación exclusiva de su hijo Juan, construyó allí una fundición de cobre para el laminado de
planchas que vendía en la Barceloneta para el recubrimiento de los veleros del puerto. Aunque siempre mantuvo activa la actividad
de sus negocios barceloneses, en los que le secundaba su hijo Fernando, la importancia de la fabricación en La Farga d'Ordeig fue
creciendo hasta convertirse en el centro de sus actividades empresariales. Junto a su fundición, construyó también una fábrica textil
para cederla en arriendo.
Al fallecer Francisco Lacambra, sus hijos Fernando y Juan Lacambra Pujadas heredaron sus negocios, que continuaron a través de la so-
ciedad colectiva "Hijos de Francisco Lacambra". Esta segunda generación mantuvo las actividades industriales y comerciales iniciadas
por el fundador de la estirpe, amplió las instalaciones de La Farga d'Ordeig y, al desaparecer la navegación a vela, orientó la fabricación
de chapas gruesas para las calderas de vapor, fijas o móviles, y los hogares de las máquinas de los ferrocarriles, que se extendían ya por
toda España. Fernando Lacambra adquirió la fábrica textil que habían heredado sus hermanos José, Esperanza y Cristina, reintegrán-
dola así al patrimonio de la rama troncal de la familia.
La tercera generación está representada por José Lacambra Saborit, hijo de Fernando Lacambra Pujadas que, al casarse con su prima
hermana Esperanza Lacambra Rosell, hija de su tío Juan, consigue reunir todo el patrimonio familiar, industrial e inmobiliario. El titular
de esta tercera generación, José Lacambra Saborit, fue el que convirtió la, aún relativamente modesta, fundición de La Farga d'Ordeig
en una moderna e importante industria metalúrgica. Amplió sus instalaciones, importó nueva maquinaria, incrementó su capacidad
motriz hidráulica con motores de mayor potencia, y, con una clara visión de futuro, inició la fabricación de cables de cobre como
conductores de electricidad. Destacó también entre los fundadores de Fomento del Trabajo Nacional y presentó una importante po-
nencia, "La industria del cobre en España", en el Primer Congreso Nacional de Industrias Metalúrgicas, celebrado en Barcelona, en abril
de 1913. Su ímpetu empresarial y su inteligente dirección convirtieron la empresa en la base de lo que finalmente ha logrado ser La
Farga Lacambra, SAU.
A su fallecimiento, en enero de 1921, heredó su patrimonio, junto con el de su madre Esperanza, su único hijo Francisco Lacambra
Lacambra, que continuó la empresa bajo su propio nombre, como único propietario de la misma. El representante de la cuarta genera-
ción de la estirpe familiar empresarial había contraído matrimonio, en 1916, con Teresa Estany, con la que tuvo cinco hijos. Continúo la
labor de ampliación y modernización emprendida por su padre y organizó la empresa en tres secciones: la fundición, las instalaciones
de laminado y los departamentos de trefilado y acabados. Todo ello ocupaba los terrenos, sucesivamente adquiridos, de La Farga
d'Ordeig y las naves de la antigua fábrica textil, plenamente incorporadas a la industria metalúrgica.
Francisco Lacambra Lacambra destacó también por sus actividades políticas y financieras. Fue miembro del Ayuntamiento de Barcelo-
na, consejero del Banco de Cataluña y del Banco de Crédito Local, adquirió y amplió una fábrica de conductores eléctricos en Barcelona
y participó en otras sociedades. El rey Alfonso XIII, que había visitado la fábrica de Les Masies de Voltregà, le concedió la Medalla al
Mérito en el Trabajo y le otorgó el título de conde de Lacambra. Murió joven, en noviembre de 1933.
La quinta generación la forman sus hijos Esperanza, Francisco, María Teresa, María Josefa y María Luisa, todos ellos menores de edad al
fallecer su padre. Sin embargo, había nombrado a su esposa, Teresa Estany, usufructuaria vitalicia de todos sus bienes; y ésta designó,
para administrar la empresa, a su hermano Ramón Estany Gimena. Pero, su gestión se vio pronto interrumpida, en 1936, por el inicio de
la Guerra Civil, que obligó a la familia Lacambra a huir de Cataluña. La industria fue colectivizada y regida por los comités de obreros,
hasta que, en 1937, fue incautada por el Gobierno republicano, clasificándola como industria de guerra.